Que desgracia que los humanos, se supone una de las especies que lo podamos hacer mejor, no podamos realizarlo.
Buaf, tantas son las lagrimas que fluyen de mis ojos, ante tanta inconsciencia e ignorancia que acaba resultando atractiva la inconsciencia eterna. ¡Que nadie se suba al carro!, esto solo es una paráfrasis. Quien siga su elocuencia acabará en la nada.
Le pese a quien le pese los humanos debemos seguir existiendo.
JT.
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